100.000€ por perder la visión de un ojo por un desgarro de retina

Un paciente sufrió un desgarro de retina en una intervención, lo que provocó una pérdida casi total de la visión del ojo izquierdo.

Por este caso, Rafael Martín Bueno ha conseguido que el Juzgado de Primera Instancia Nº 60 de Madrid condene al oftalmólogo al pago de una indemnización de más de 100.000 euros.

Hechos ocurridos

Los antecedentes se remontan a 1989, cuando el afectado acudió por primera vez a la consulta del oftalmólogo. Aquejaba dolores de cabeza y molestias a la luz. Se le diagnosticó un ligero glaucoma corneal y opalescencia cristalina en el ojo izquierdo.

Dos años después el paciente pasó el examen de visión del carné de conducir. No se apreció ninguna patología y también se le consideró apto para el servicio militar.

En 2001 el paciente volvió a la consulta tras presentar disminución de la visión en el ojo izquierda. El facultativo le diagnosticó una catarata hipermadura. Para su tratamiento, indicó una cirugía por facoemulsificación y colocación de lente intraocular.

La víctima aceptó la intervención firmando un formulario de consentimiento informado general. Se llevó a cabo la operación sin ningún problema aparente.

Meses después, el paciente acudió a consulta por una luxación de la cámara intraocular. Se le operó de urgencia de vitrectomía. En la intervención no se utilizó Decaline, un medicamento necesario para ayudar a reflotar la lente, porque no existía en la farmacia del hospital.

Durante la operación se produjo un desgarro de la retina al tratar de reflotar la lente con un vitreotomo. Aun así, se colocó la lente y se selló con láser.

Días más tarde el afectado acudió a urgencias por pérdida de visión en el ojo operado. Se apreció entonces un desgarro retiniano y grandes bolsas en dicho ojo.

En ese momento se le operó de urgencia, realizándole vitrectromía con cerclaje y utilizando endolaser, dejándole como taponamiento aceite de silicona. Posteriormente, entre febrero y septiembre de 2002, se le realizaron una serie de operaciones.

Finalmente, el paciente acudió a otro especialista. Este profesional le diagnosticó una agudeza visual del ojo izquierdo que únicamente consistía en percibir luz. Además de una presión intraocular con tratamiento de 22 mmHg y desprendimiento de retina con aceite y vitreon en cámara vítrea. Por todo ello le remite al Instituto de Microcirugía Ocular de Barcelona.

Sentencia

El Juzgado ha estimado la demanda presentada por Rafael Martín Bueno. Considera demostrado que se ha revertido la situación de “vida normal” que tenía el paciente antes de iniciar el tratamiento. Actualmente su agudeza visual es muy baja. Sólo percibe luces y tiene la córnea edematosa e irrecuperable.

Además, el Juzgado ha considerado que el oftalmólogo condenado no extremó las precauciones al llevar a cabo la operación que se le practicó de urgencia al afectado. En primer lugar, no verificó antes de iniciar la operación que dispusieran de Decaline. Así como se aprecia mala práctica en las sucesivas operaciones que se practicaron a la víctima.

En cuanto al consentimiento informado, el Juzgado ha considerado que no se cumplieron con los requisitos establecidos legalmente. El formulario entregado era general y no incidía en los riesgos que conllevaba esa práctica en concreto.

Por esta razón, el oftalmólogo tendrá que indemnizar al paciente con más de 100.000 euros.

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