360.600€ POR NO DIAGNOSTICAR UN INFARTO

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Un hombre falleció por un infarto tras ser dado de alta en Urgencias. Había sido diagnosticado erróneamente. Se le realizó un electrocardiograma que no fue bien interpretado.

El Tribunal Supremo ha estimado el recurso de casación presentado por la Don Rafael Martín Bueno. Ha condenado al Hospital Severo Ocho de Madrid a pagar una indemnización de más de 360.600 euros a la viuda y a los hijos.

Hechos ocurridos

El paciente, de 38 años, acudió el 1 de enero de 2004 al Servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés. Presentaba dolor en el miembro superior izquierdo y opresión torácica. Manifestaba que el dolor había aparecido cinco días antes. Además, la noche anterior había sufrido un pico de dolor. También padecía hipercolesterolemia, aunque se encontraba a dieta.

Tras ser explorado físicamente se le realizó una radiografía, así como una analítica de sangre y un electrocardiograma. Finalmente, se le diagnóstico dolor torácico de características mecánicas. En base a esta calificación se le indicó el correspondiente tratamiento y se le dio de alta.

Cuando el paciente volvió a su domicilio no se encontraba bien y se acostó. Sus familiares llamaron a los Servicios de Urgencias, quienes enviaron una ambulancia. Sin embargo, cuando llegaron lo encontraron ya fallecido y las maniobras de reanimación fueron infructuosas.

Sentencia

Para resolver el recurso la Sala ha concluido que hubo un error en el diagnóstico por parte de los doctores que atendieron al paciente en urgencias. También, que la actuación no fue correcta dados los antecedentes y los síntomas que padecía. Además, debía haber permanecido por un periodo de al menos 12 horas en observación.

Por esta razón, el Tribunal ha condenado al Hospital Severo Ochoa a indemnizar con 360.600 euros a la esposa e hijos del fallecido.