Más de 1.480.000 euros por las secuelas de un niño tras un parto

La Audiencia Provincial de Madrid ha venido a confirmar la Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia que estimó los argumentos de D. Rafael Martín Bueno, cuantificando la indemnización en 426.225,19 euros más los intereses de mora desde el siniestro (26 de noviembre de 2001), lo que equivale a un importe, aproximado, de 1.480.000 euros.

Con carácter previo a la demanda, en primera instancia, se tramitó un proceso contencioso-administrativo, por cuantía indeterminada, ante el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, que finalizó mediante estimación total e imponiendo las costas, tanto a la Administración demandada como a Zúrich, por mala fe.  La base de la sentencia consistió en resultar acreditado que existió una omisión de las medidas de control de bienestar fetal a pesar de constar en los registros cardiotocográficos que la variabilidad estaba disminuida y se objetivaban deceleraciones que obligaban a confirmar el estado del feto mediante la toma de una muestra del pH del cuero cabelludo o, en su defecto, la extracción inmediata. La omisión, de estas medidas, ocasionó una hipoxia intraútero y secuelas irreversibles en el menor.

No contentos con esto y con la sentencia favorable de primera instancia, Zurich presentó recurso de apelación que ha sido completamente desestimado por la Audiencia Provincial de Madrid con imposición de costas para el recurrente.

 

Hechos acaecidos que se resumen de la siguiente forma:

I. La paciente, embarazada de 41 semanas, acudió al Hospital Marqués de Valdecilla, los días 19 y 21 de noviembre, para que se realizarán registros cardiográficos que fueron interpretados como normales.

Sin embargo, los dos siguientes registros cardiográficos, realizados durante los días 23 y 25 de noviembre dieron como resultado “reactividad disminuida”.

Sin realizar prueba complementaria alguna para confirmar el estado de bienestar fetal, tal y como hubiera sido prudente, se le citó a la paciente, el día 26 de noviembre, para inducción al parto.

II. La paciente ingresó, sobre las 8.10 horas del día 26 de noviembre de 2001, en el Hospital Marqués de Valdecilla de Santander para dar a Luz. Sobre las 9.10 horas comenzó la inducción al parto, monitorizando la frecuencia cardiaca fetal (FCF). Se utilizó anestesia epidural y durante el periodo expulsivo se detectó Riesgo de Pérdida de Bienestar Fetal con deceleraciones variables.

El periodo expulsivo duró veinte minutos y se aplicó ventosa en plano III y estática fetal OIDA. Durante el parto se recogió una muestra de pH del cordón y se informó que tenía una acidosis de 6.6, después el Jefe de Servicio de Ginecología del Hospital manifestó que no se había recogido la muestra de manera correcta.

III. A las 21:25 horas extrajeron un niño tras haber padecido sufrimiento fetal agudo, asfixia severa y haber necesitado reanimación tipo 3, presentando encefalopatía hipoxico isquémica y síndrome de apatía neurológica. Sepsis clínica. Hipoglucemia. Síndrome inadecuado de ADH. Insuficiencia renal aguda. Bradicardia. Enfermedad de Hirschprung y otras patologías.

A consecuencia de los anterior, al nacer el test de APGAR fue de 3 al minuto y 5 a los 5 minutos y estuvo ingresado en el Centro de Cuidados Intensivos neonatales y servicio de Neuropediatría durante más de mes y medio.

Con fecha de 1 de Abril de 2004 le fue reconocida minusvalía del 33% debido a su retraso madurativo.

Por consiguiente, resulta evidente que:

  • El feto estaba en perfecto estado al ingreso en el Hospital Marqués de Valdecilla.
  • Sin embargo, presentó durante su estancia hospitalaria:
  1. Sufrimiento Fetal Agudo.
  2. Asfixia severa
  • Precisando al nacer reanimación tipo 3 e ingreso en la Unidad de Cuidados Neonatales.

En definitiva, con los criterios diagnósticos de Encefalopatía Hipoxico Isquémica, se cumplen todas las condiciones para considerar que existe una relación causa-efecto entre la hipoxia intraparto y los daños neurológicos.

Los protocolos de la SEGO establecen que “La aparición de alteraciones de la frecuencia cardiaca fetal (FCT) indica la perentoria necesidad de practicar un estudio bioquímico del pH del feto o terminar el parto de la forma más rápida y menos traumática para la madre y el feto”. En este caso, es claro que no se cumplieron los protocolos al no realizar un pH intraparto al observarse las alteraciones FCT en el RCTG, desde las 20:24 horas y tampoco terminar el parto de la forma más rápida, en este caso con la presentación en I-II plano, una cesárea.

Tras ser firme la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria se presentó una acción civil contra el Seguro de Responsabilidad Civil del Servicio Cántabro de Salud, estimándose, íntegramente, la demanda por importe de 426.225,19 euros más los intereses de mora del artículo 20 de la LCS desde el parto, fecha del siniestro (26 de noviembre de 2001). Demanda que ha venido a confirmar íntegramente la Audiencia Provincial de Madrid.