MÁS DE 1.500.000 EUROS POR DEJAR INCAPACITADO A UN JOVEN TRAS UNA CIRUGÍA MAXILOFACIAL

La Audiencia Provincial de Madrid ha venido a confirmar la Sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia, que estimó los argumentos de D. Rafael Martin Bueno, al considerar acreditado que la asistencia sanitaria presentada en el Hospital de La Princesa de Madrid fue deficiente, “al apreciarse una falta de evaluación de la situación del paciente, a pesar de los problemas habidos durante la intubación, extremo que era conocido por los facultativos que intervinieron en la operación, por lo que debieron extremarse los cuidados en orden a una pronta detección de cualquier incidencia derivada de la misma”

Hechos acaecidos que se suceden de la siguiente forma:

  1. El paciente presentaba una lesión congénita, habiendo sido intervenido quirúrgicamente en el año 2006, cuando era menor, por el servicio de cirugía maxilofacial del Hospital Universitario de la Princesa, por cirugía ortognática o de las deformidades dentofaciales.

En el consentimiento informado firmado por el padre, al ser en ese momento menor de edad, se hizo constan como posibles complicaciones de la citada cirugía: Hematoma y edema postoperatorio que puede derivar en problemas respiratorios más o menos importantes.

  1. Días previos a la operación el paciente pasó consulta con el Servicio de Anestesiología y reanimación en el Hospital de la Princesa para operarse de mentoplastía y lipofilling por microsomía hemifacial derecha (retoque de mandíbula y aplicación de grasa abdominal de una pequeña reconstrucción de la mandíbula).

En el estudio preanestésico, fue clasificado el paciente de ASA II, haciendo constar que había tenido dificultades en la intubación en operaciones anteriores, constando en la exploración de la vía aérea que seguía manteniendo los mismos problemas de intubación difícil.

La operación fue llevada a cabo sin complicaciones durante la cirugía, reflejando el anestesista que la intubación fue difícil pero que consiguieron hacerlo mediante fibroscopio sin incidencias, y el paciente se despertó realizándole la extubación en quirófano antes de pasar a reanimación.

El paciente salió del quirófano a la sala de reanimación, no constando en la hoja de evolución de la sala de reanimación la exploración de la herida quirúrgica, ni el estado del paciente, tanto a su llegada de quirófano, como a su salida a planta. Igualmente, tampoco consta exploración de la herida una vez trasladado a planta.

Cómo recogió el informe del médico inspector y no se discutió de contrario, el sangrado fue detectado por la tía del paciente, alertando de forma inmediata a la enfermera, siendo avisados el servicio de cirugía maxilofacial por sangrado intrabucal y dificultad respiratoria, presentado saturación de oxígeno de 90-95”, con apoyo de oxígeno acompañante, objetivando un importante hematoma en el suelo de la boca. Decidiendo su traslado a quirófano para control de la vía aérea y exploración del lecho quirúrgico.

Al no estar el quirófano disponible se traslada a la sala de reanimación, los anestesistas preparan al paciente para intubarle y no lo consiguen por la falta de visibilidad por el sangrado, presentando el paciente durante el intento de intubación, bradicardia de gasta 20 lpm y disminución del nivel de conciencia y desaturación hasta 85%. Es trasladado a quirófano en ventilación normal a través de mascarilla facial para realizar traqueostomía urgente, llegando inconsciente, presentado bradicardia, realizándose finalmente traqueostomía emergente.

III. El paciente no despertaba al retirar la sedación, manteniendo ventilación espontánea, apoyada en el respirador. En las horas siguiente apareció un cuadro disautonómico con hipertensión, taquicardia y sudoración profusa, sin recuperar el nivel de conciencia.

Se consultó con neurólogo, quién informó de una encefalopatía hipoxemia isquémica. No mejoró en los días siguientes, siendo trasladado al hospital de Albacete a petición de la familia con el juicio clínico de encefalopatía hipóxico isquémica. Siendo ingresado en la unidad de medida y larga estancia del Hospital Perpetuo Socorro de Albacete, en estado vegetativo, con episodios de crisis tónicas con espaticidad de los miembros. Trasladado finalmente a la Unidad del Daño Cerebral de Guadalajara.

Un año después es dado de alta domiciliaria con el siguiente diagnóstico:

  1. Disatria
  2. Disfagia
  3. Tetraparesia de predominio izquierdo
  4. Alteraciones de la bipedestación y de la marcha
  5. Alteración visual
  6. Alteración de las actividades básicas de la vida diaria.
  7. Alteraciones de las actividades instrumentales de la vida diaria.
  8. Espasticidad en tratamiento
  9. Cuadro depresivo reactivo.
  10. Mioclonias de probable origen subcortical

El Juzgado estimó la demanda al considerar que “la actuación negligente se produce en el momento en que no se adoptan los cuidados postanestésicos precisos, de manera que, desde la salida del quirófano del paciente, hasta que un familiar detecta el sangrado, no se realiza ninguna exploración de la herida quirúrgica, lo que impide reaccionar con rapidez ante la complicación surgida. Dificultando, aún más, la intubación ante la presencia de un hematoma y sangre en las vías respiratorias. De manera que, aunque considerando razonable que en un primer momento se intentara utilizar la vía menos invasiva para preservar la vía aérea, todo indica que se esperó demasiado tiempo para proceder a la intubación y que, en todo caso, la mal praxis se inició con anterioridad a dicha actuación y vino a generar un resultado dañoso desproporcionardo”

En lo que respecta a la indemnización, al margen de la cantidad de 334.648,66 euros que se determinó por la resolución de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, previa presentación de reclamación patrimonial, el Juzgado condenó a la aseguradora al pago de 735.972,75 euros más intereses de demora desde la fecha del siniestro (2012) y costas procesales “al considerar que concurre estimación sustancial de la demanda”

La Audiencia Provincial, no sólo a confirmó la sentencia de primera instancia sino que, además, fijó los intereses de mora desde el siniestro respecto a la cuantía reconocida en fase administrativa e impuso las costas judiciales a la Aseguradora del SERMAS.

Por tanto, la suma obtenida resulta del principal (1.070.657,41 €), intereses de mora (346.523) y costas judiciales (92.085 euros)