¿Qué es el sufrimiento fetal?

El sufrimiento fetal es el nombre genérico que reciben las diversas complicaciones relacionadas con la insuficiencia de oxígeno y nutrientes para el feto en la placenta de la madre.

Estas privaciones pueden conllevar graves consecuencias.

 

¿Cuáles son los signos de sufrimiento fetal?

Cambios en la frecuencia cardíaca. Tanto si es anormalmente rápida o lenta, como si hay cambios abruptos en la misma.

Disminución del movimiento fetal. Hay que estar atento a si el bebé se mueve menos o si deja de moverse por completo.

Presencia de sustancias anormales en el líquido amniótico. Un ejemplo son las heces del bebé, conocidas como meconio. Es una situación muy grave. Puede ser indicativo de estrés fetal o de que se ha superado el tiempo de gestación.

 

¿Qué tipos hay?

Sufrimiento fetal agudo: Se da en el momento del parto y conforma un 85% del total. Supone una emergencia y los profesionales sanitarios tienen que extraer al bebé lo antes posible.

Sufrimiento fetal crónico: Tiene lugar a lo largo de la gestación, de manera progresiva. Lo único que se puede hacer es adelantar el parto.

 

Consecuencias

La consecuencia más común del sufrimiento fetal es la hipoxia o asfixia intraparto. Esta se da cuando no llega suficiente oxígeno al bebé.

La hipoxia produce un compromiso multisistémico, es decir, afecta a diversos órganos. El Sistema nervioso central, el cerebro, suele ser el más afectado ya que es muy vulnerable y tiene poca capacidad de regeneración. La secuela más común es la parálisis cerebral, de la que ya hablamos detenidamente en otro post.

Otros sistemas que suelen verse afectados son el cardiovascular, el respiratorio, los riñones y las vías urinarias.

 

Posibles negligencias relacionadas

Ante los signos del sufrimiento fetal agudo los profesionales sanitarios tienen que actuar rápidamente. Por tanto, han de realizar una cesárea de emergencia en el menor tiempo posible. Según los protocolos, esta tiene que darse en un máximo de 30 minutos. El tiempo que exceda ese límite será perjudicial para el bebé y podrá provocarle graves secuelas.

Las mujeres que estén llevando a cabo un embarazo de alto riesgo tienen que ser monitorizadas. El seguimiento más común es la monitorización cardiotocográfica fetal (RCTGF). Así como la determinación del equilibrio acidobásico fetal.

Estas pruebas ayudan a detectar de manera precoz la asfixia fetal intraparto. Los médicos tienen que valorar estos signos correctamente y no descartar ninguno de ellos. El hecho de obviar algún indicio puede conllevar una negligencia médica.

 

 

Si cree que ha sufrido alguna de las negligencias que hemos detallado, no dude en ponerse en contacto con nosotros. Somos expertos en el tema de los partos y evaluaremos la viabilidad de su caso de manera gratuita.

 

Casos:

1.480.000 de euros por las secuelas de un niño tras un parto

1.450.000 euros por las secuelas de un niño tras un parto

1.300.000 euros por no dar importancia a un monitor sospechoso de pérdida de bienestar fetal