30.000 € POR UNA FÍSTULA VESICO-VAGINAL TRAS UNA HISTERECTOMÍA

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Una mujer sufrió una fístula vesico-vaginal tras someterse a una histerectomía. No se le había informado de las posibles complicaciones de esta intervención. Asimismo, en la operación, se le extirpó un ovario además del útero, que era lo que estaba programado.

El Juzgado de Primera Instancia número 2 de Guadalajara ha estimado la demanda presentada por Rafael Martín Bueno. Por ello ha impuesto una indemnización de 30.000 euros.

Hechos ocurridos: Cómo provocaron la fístula vesico-vaginal.

El ginecólogo que intervino a la paciente llevaba tratándola 20 años. La mujer acudió a su consulta en julio de 1999 por hemorragias vaginales prolongadas y dolor abdominal. Su útero había aumentado su tamaño a causa de unos miomas, unos tumores ginecológicos benignos. Le prescribieron tratamiento farmacológico, que no fue efectivo.

Por ello, se decidió efectuar una histerectomía, la extirpación del útero. El médico comunicó a la víctima de manera oral que se trataba de una operación sencilla y sin complicaciones.

En el consentimiento informado que la mujer firmó accedía a que se le realizase una transfusión durante la intervención si fuese necesario. Pero no hay constancia de que se informase de las consecuencias y posibles riesgos de practicar una histerectomía.

Durante la operación se le extirpó tanto el útero como el ovario izquierdo. Pero, en el postoperatorio, la paciente detecta incontinencia urinaria. En las pruebas posteriores se le detectó una fístula vesico vaginal. Por ello se le coloca una sonda permanente, que tiene que se cambiada en varias ocasiones por intolerancia de la paciente.

La víctima se somete a una nueva intervención para reparar la fístula vesical. Aun así, sigue sufriendo incontinencia urinaria. Con ese motivo acude a otro centro donde le diagnostican, de nuevo, la fístula vesico vaginal. Por ello, tiene que volver a ser intervenida.

Como consecuencia de la instauración de la sonda la paciente sufrió un rechazo psicológico a la misma. Un psicólogo le diagnóstico un trastorno mixto ansioso depresivo causado por la enfermedad. Además, la paciente sufrió crisis de autoestima, neurosis fóbica a las posibles pruebas que le realicen y depresión. No queda acreditado que sufriese ninguna de ellas anteriormente.

Sentencia:

La Sala ha considerado la falta de un documento de consentimiento informado firmado por la paciente, así como la relación de confianza que existía entre la paciente y el facultativo. Por tanto, estima suficientemente acreditado que la paciente no fue informada de las consecuencias y riesgos que conllevaba la intervención que le iba a ser realizada.

Además, resalta que en el consentimiento en todo momento se hace referencia a que la operación está destinada a extirpar el útero, sin embargo, también se le extrajo un ovario. Por tanto, no había consentimiento informado para esta intervención

En resumen, se considera que el consentimiento estaba viciado. Por lo que la paciente perdió la oportunidad de elegir libremente al desconocer los riesgo de la operación.

Por todo ello, el Juzgado ha condenado al facultativo que intervino a la paciente al pago de una indemnización de 30.000 euros por los daños ocasionados por el incumplimiento de su obligación de informar a la paciente.