230.980,19 euros por el retraso en el diagnóstico de un tumor en la región selar

Nos encontramos ante un caso de negligencia infantil por retraso en el diagnóstico de un tumor Negligencia infantil por retraso en el diagnóstico de un tumor provocando secuelas al menor.

 

¿Cuáles son los hechos que provocaron la negligencia infantil?

I.- El menor, de 9 años de edad, acudió al Servicio de Oftalmología del Ambulatorio de Lila refiriendo:

  • “ver doble con ambos ojos,
  • menor visión en el ojo izquierdo
  • y mezclar los renglones al leer”.

Tras la exploración, la oftalmóloga dijo que todo estaba bien y que se empeñaba en no leer porque quería gafas.  En la nueva consulta, el niño siguió quejándose de disminución de la visión del ojo izquierdo. Pero la oftalmóloga insistió en que no quería colaborar y que todo estaba bien (incluido el fondo de ojo).

II. Un año después, los padres observaron que desviaba el ojo izquierdo. La oftalmóloga lo etiquetó de ojo vago, aunque dada la preocupación de los padres, les derivó al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

El menor fue diagnosticado, entonces, de estrabismo divergente de ojo izquierdo. Y un estudio neurofisiológico mostró compromiso axonal del II par izquierdo, quedando pendiente de realizar campo visual. Los padres acudieron al Instituto Oftalmológico Fernández-Vega en Oviedo donde le realizaron un campo visual. Esta prueba mostró una hemianopsia bitemporal. Aconsejando estudio neurológico completo con Scanner y/o resonancia magnética prestando mayor atención a la silla turna. El menor fue atendido ese mismo día en el Servicio de Urgencias de Pediatría del HUCA donde se le solicitó una RNM de silla turca con carácter preferente.

III.– El menor fue ingresado el Servicio de Pediatría del HUCA para completar estudios de pérdida de agudeza visual de varios años de evolución (3-4 años). Tras realizar los mismos, fue diagnosticado de “Craneofaringioma en región selar”. El menor tuvo que ser operado, practicándosele una craneotomía fronto-orbitaria izquierda y exéresis de la tumoración. Además, fue tratado con Radiocirugía con Gamma de Knife sobre el resto del craneofaringioma en la Clínica Ruber de Madrid.

Desde entonces sigue revisiones en el HUCA.

 

 

RETRASO EN EL DIAGNÓSTICO DE UN TUMOR Y SECUELAS DEL MENOR

 

Del relato de los hecho se aprecia un claro caso de retraso en el diagnóstico.

Este conlleva como consecuencia una serie de secuelas irreversibles, concretamente:

  • endocrinológicas (panhipopituitarismo)
  • oftalmológicas (pérdida de visión del ojo izquierdo y estrabismo divergente que ha precisado corrección quirúrgica).

Peses a las dificultades en la correcta interpretación de los síntomas oftalmológicos referidos por un niño. Debe tenerse en cuenta que el menor fue atendido hasta cuatro ocasiones durante más de 2 años por la oftalmóloga del Ambulatorio La Lila en Oviedo. Y sin embargo, en ningún momento, existió:

  • juicio diagnóstico alguno,
  • se completaron estudios
  • o se remitió al paciente a un centro especializado.

Todo ello, pese a que el paciente manifestaba de forma reiterada y persistente una pérdida de visión en el ojo izquierdo.

La sospecha diagnóstica de la patología tumoral del paciente no se estableció hasta 2 años y 10 meses después de la primera consulta médica. Y ello tras tras consultar en un centro privado por iniciativa de los padres del paciente.

 

La literatura médica acerca de la valoración oftalmológica en niños recoge que, ante mala colaboración o dificultades en el examen, debería remitirse al paciente a un oftalmólogo pediátrico o a un especialista suficientemente entrenado, lo que no sucedió en este caso hasta casi 3 años después de manifestar el primer síntoma.

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