Rafael Martin Bueno sale en el Español

Margarita entró al quirófano por tiroides y lleva 9 años vegetativa: la indemnización millonaria

 

Una mujer ha quedado en estado vegetativo tras someterse a una operación de tiroides en la que no fue intubada correctamente. Esto le produjo una grave hipoxia. Por ello se ha condenado a Agrupación mutual aseguradora a un pago total de 1.699.464,40 euros.

El juzgado de primera instancia número 83 de Madrid ha condenado a la Agrupación Mutual Aseguradora al pago de una reparación económica a la mujer, además de a sus hijos y su marido. A esto hay que sumarle los intereses.

En la noticia:

«Las negligencias comenzaron casi desde el principio (…) No hay constancia de que la mujer fuera informada de que las dificultades para la intubación pudieran conllevar una hipoxia con daños neurológicos”, cuentan a EL ESPAÑOL desde el bufete de abogados Rafael Martín Bueno.»

«Esos momentos en los que no recibió oxígeno derivaron en “una hipoxia en la paciente que le causó daños cerebrales severos e irreparables”, prosiguen desde Rafael Martín Bueno.»

Puedes leer la noticia completa en el siguiente enlace.

El caso: La fatal operación de tiroides

Una mujer ingresó el día 26 de abril de 2010 en el hospital de Molina (Murcia) para someterse a una operación por un problema de bocio multinodular. El bocio  está producido por un mal funcionamiento del tiroides. Su tratamiento es la extracción de esta glándula.

Las negligencias comenzaron casi desde el principio de su estancia en el centro hospitalario. No hay constancia de que la mujer fuera informada de que las dificultades para la intubación pudieran conllevar una hipoxia con daños neurológicos. Aun así era conocido que la mujer ya había sufrido dificultades con la intubación anteriormente.

Del mismo modo no queda registrado que se llevase a cabo un preoperatorio adecuado. Ni siquiera el anestesista hace mención de éste cuando elaboró el informe preanestésico.

Tras todo ello se produjo la intubación de la paciente después de ser anestesiada. Los sedantes paralizaron la actividad de todos los músculos, incluso los respiratorios, por eso requirió ventilación artificial. Dicha intubación falló hasta en tres ocasiones. Al no conseguirlo, se pasó a utilizar una mascarilla laríngea supraglótica, que tampoco surtió efecto. Presentaba un broncoespasmo severo (contracción de los bronquios que impide respirar). Deciden en ese momento practicarle una traqueostomía urgente.

Aún así, durante esos momentos en los que no pudo proveérsele correctamente de oxígeno, la saturación de este bajó del 98% (cantidad dentro de la normalidad) a un 50%. Se provocó por tanto una hipoxia en la paciente que le causó daños cerebrales severos e irreparables.

Los médicos anestesistas argumentaron en el juicio haber seguido los protocolos estipulados. Pero el Juzgador concluyó que la labor de un profesional sanitario es evaluar cada caso de manera individual y actuar acorde.

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