¿Podrían reducirse las negligencias médicas?

Como seres humanos, cometemos errores a diario. Pero si hay un ámbito sensible a esos errores, es el médico. En este entorno, los errores médicos pueden causar un daño temporal, permanente o mortal en las personas. En este sentido, denunciar no sólo supondría mitigar los daños causados sino evitar en un 42% que se comentan los mismos errores.

El principal problema que encontramos al abordar este tema es la dificultad que hay para conocer datos objetivos. Ya que este tipo de estadísticas se omiten. Por tanto solo podemos hablar de estimaciones. Y en este sentido, las estimaciones se sitúan en el 40% de casos.

 

¿Por qué se producen negligencias médicas?

Las causas pueden ser uno a varias según cada caso. Las más habituales son por mala praxis por atención deficiente, infecciones hospitalarias o retrasos  en emergencias. Pero la mayoría se producen por un diagnóstico equivocado y a la pérdida de oportunidad terapéutica que supone.

También sabemos que la cantidad de negligencias médicas están en proporción inversa a la inversión en sanidad. Es decir, cuanto más sobrecargamos a los médicos y reducimos en el sistema de salud pública, más fácil es que suceda el error.

Posibilidades de evitar errores médicos según el Estudio Nacional de Efectos Adversos ligados a la Hospitalización (ENEAS), 2006. Fuente: Estrategia de Seguridad del Paciente 2015-2020

Denunciar una negligencia médica es necesario, no sólo porque la víctima o su familia puede compensar en parte el daño, sino porque podría evitar casos futuros. Según el estudio Nacional de Efectos Adversos ligados a la Hospitalización (ENEAS) denunciar las negligencias médicas reduciría las mismas un 42,6%. Estos datos de 2005 revelan que el 84,2% de los errores relacionados con el diagnóstico son evitables. Así como el 56,6 % de los casos de infecciones nocosomiales y el 56% de los relacionados con los cuidados. Y las menos evitables estarían en relación con la medicación (34,8%) o las relacionadas con procedimientos (31,7%).

 

El 84,2% de los errores relacionados con el diagnóstico son evitable

La actual Estrategia de Seguridad del Paciente 2015-2020 del Ministerio de Sanidad recoge en su informe que el 53% de los ciudadanos de la Unión Europea considera que podrían sufrir un daño al recibir asistencia hospitalaria. En España, según el Barómetro Sanitario realizado en 2010 mostraba que el 11,7% manifestaba haber sufrido alguno, ellos o algún familiar. Un 11,5% durante un ingreso hospitalario, un 9,6% en una consulta de atención primaria y un 8% en urgencias.

Según un estudio publicado en 2011, con datos de 2008, los costes de la no seguridad relacionados con la medicación, la infección nosocomial y los procedimientos quirúrgicos, en pacientes hospitalizados durante el año 2011 supuso 2.474 millones de euros. Otro estudio, realizado entre 2008 y 2010 sobre la Red Española de Costes Hospitalarios, estima que el coste incremental total de los eventos adversos esde 88.268.906 €, un 6,7% adicional del total del gasto sanitario.

Para la OCDE, el 15 % del gasto de la actividad hospitalaria en los países desarrollados está relacionado con errores y daños relacionados con la asistencia sanitaria.

Por su parte, la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas) y la Organización Médica Colegial de España (OMC) presentaba en septiembre de este año, un documento en el que se recomendaba una serie de cambios en la política sanitaria. En particular, pedían que se dejara de estigmatizar el error médico y se aprobara un baremo de indemnizaciones en casos de negligencias médicas. De hecho, el Consejo Asesor de Sanidad lo entregó al Gobierno en 2014. Baremo que el Ministerio de Sanidad no tuvo en cuenta.

El mismo concepto de error médico, o iatrogenia, en opinión de los médicos, requiere un cambio. Ese cambio cultural pasa por reducir las expectativas de los pacientes y la incertidumbre e inseguridad en el profesional.  De hecho, instaban a que el concepto de error sea incluido en los planes de estudio de los profesionales sanitarios y en los programas de investigación académicos.

 

Estudios sobre errores médicos oficiales. Fuente: Estrategia de Seguridad del Paciente 2015-2020
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