Sufrimiento fetal en partos

Sufrimiento fetal en partos

Los médicos hablan de sufrimiento fetal cuando a través del monitor, la frecuencia cardiaca del feto se altera durante el seguimiento del parto. Cuando un médico sospecha la existencia de la pérdida del bienestar fetal, se toman medidas como, que la madre cambie de postura o bien ponerle oxígeno, pero si no hay resultados, entonces se extrae lo antes posible al bebé aunque en ocasiones sea demasiado tarde y se produzcan entonces lesiones al bebé.

¿Qué es el sufrimiento fetal?

Llamamos sufrimiento fetal agudo (SFA) o distrés fetal a aquellas complicaciones surgidas previamente al alumbramiento o durante el mismo que provocan una falta de oxígeno en el bebé. Estos cuadros de hipoxia pueden producir lesiones importantes y permanentes en el neonato y, en los peores casos, incluso la muerte.

Aunque, afortunadamente, no es una complicación habitual, su gravedad bien merece que le dediquemos atención. Como especialistas en Negligencias Médicas en partos recibimos consultas sobre esta materia, y queremos explicar qué herramientas tiene a su disposición la familia ante el error médico que provoque un SFA.

Síntomas del Sufrimiento Fetal

Debido a que el sufrimiento fetal agudo es una complicación de emergencia, los profesionales médicos deben tratar y manejar inmediatamente para evitar la EHI (encefalopatía hipóxico-isquémica) y una lesión permanente. Por ello tiene una importancia una rápida intervención por parte del equipo médico. Algunos de estos cambios en el sufrimiento fetal, se detectan por ciertos cambios en la frecuencia cardíaca, una disminución del movimiento fetal y en ocasiones sustancias anormales en el líquido amniótico.

Cambios en la frecuencia cardíaca.

Tanto si es anormalmente rápida o lenta, como si hay cambios abruptos en la misma.

Disminución del movimiento fetal.

Hay que estar atento a si el bebé se mueve menos o si deja de moverse por completo.

Presencia de sustancias anormales en el líquido amniótico.

Un ejemplo son las heces del bebé, conocidas como meconio. Es una situación muy grave. Puede ser indicativo de estrés fetal o de que se ha superado el tiempo de gestación.

Tipos de sufrimiento fetal

Existen 2 tipos distintos de sufrimiento fetal: sufrimiento fetal agudo y sufrimiento fetal crónico, aunque es más común escuchar o saber de ésta complicación durante el propio parto aunque también es posible que éste se presente desde el embarazo.

Sufrimiento fetal agudo

Se da en el momento del parto y conforma un 85% del total. Supone una emergencia y los profesionales sanitarios tienen que extraer al bebé lo antes posible. El sufrimiento fetal agudo se presenta de forma repentina y durante el parto, cuando la falta de oxigeno al bebé ocurre de forma brusca. En estos casos, es necesario provocar el nacimiento del bebé lo antes posible, ya sea por cesárea de urgencia o por vía vaginal, bajo constante vigilancia médica.

Sufrimiento fetal crónico

El sufrimiento fetal crónico, tiene lugar a lo largo de la gestación y de manera progresiva. Lo único que se puede hacer es adelantar el parto. Éste no se considera una urgencia o emergencia, ya que al ocurrir de forma progresiva, el bebé se adapta a las condiciones en las que se encuentra. En estos casos, se debe intentar corregir la situación para permitir que el bebé siga madurando hasta alcanzar un desarrollo y tamaño óptimos para su nacimiento.

Sufrimiento fetal en partos: Estado fetal no tranquilizador o riesgo de pérdida del bienestar fetal

Tradicionalmente se ha empleado el término de sufrimiento fetal ante la detección de alteraciones en el registro cardiotocográfico (RCTGF) o el pH del bebé. Estas herramientas permiten al equipo clínico detectar tempranamente complicaciones en el parto. Gracias a las intervenciones de rescate hemos visto, en los últimos tiempos, como los riesgos de muerte fetal, encefalopatía neonatal, parálisis cerebral y otros relacionados con la hipoxia durante el parto se rebajaban drásticamente.

Sin embargo, la International Cerebral Palsy Task Force detectó que las alteraciones en estas analíticas no siempre implicaban un riesgo en el alumbramiento. Por ello acuñaron el término “estado fetal no tranquilizador”. Este fue sustituido por la Sección de Medicina Perinatal de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia por “riesgo de pérdida del bienestar fetal”.

Todos estos conceptos hacen referencia al episodio hipóxico que, salvo que reciba una atención urgente y precisa, puede provocar secuelas irreversibles en el infante a causa de las complicaciones del parto.

Consecuencias del sufrimiento fetal

La consecuencia más común del sufrimiento fetal en bebés, es la hipoxia o asfixia intraparto. Esta se da cuando no llega suficiente oxígeno al bebé.

La hipoxia produce un compromiso multisistémico, es decir, afecta a diversos órganos. El Sistema nervioso central, el cerebro, suele ser el más afectado ya que es muy vulnerable y tiene poca capacidad de regeneración. La secuela más común es la parálisis cerebral.

Otros sistemas que suelen verse afectados son el cardiovascular, el respiratorio, los riñones y las vías urinarias.

¿Qué puedo hacer frente a un episodio hipóxico intraparto?

En el momento del alumbramiento no queda más opción que confiar en la pericia del equipo médico. Prevenir las lesiones derivadas de una hipoxia requiere experiencia, concentración y precisión.

El estado de la técnica actual ha permitido rebajar la encefalopatía neonatal a una tasa aproximada del 3,8 por mil. Sin embargo, estos episodios están relacionados con una elevada morbilidad neonatal y con morbilidad neurológica a largo plazo.

Por tanto, si el equipo médico no actúa diligentemente el bebé correrá graves riesgos. Incluso en el caso de sobrevivir a la intervención, los peligros para su salud serán elevados y constantes.

En este escenario solo tenemos en nuestras manos la posibilidad de reclamar la Negligencia Médica por sufrimiento fetal en el parto.

Posibles negligencias médicas por sufrimiento fetal

Ante los signos del sufrimiento fetal agudo los profesionales sanitarios tienen que actuar rápidamente. Por tanto, han de realizar una cesárea de emergencia en el menor tiempo posible. Según los protocolos, esta tiene que darse en un máximo de 30 minutos. El tiempo que exceda ese límite será perjudicial para el bebé y podrá provocarle graves secuelas.

Las mujeres que estén llevando a cabo un embarazo de alto riesgo tienen que ser monitorizadas. El seguimiento más común es la monitorización cardiotocográfica fetal (RCTGF). Así como la determinación del equilibrio acidobásico fetal.

Estas pruebas ayudan a detectar de manera precoz la asfixia fetal intraparto. Los médicos tienen que valorar estos signos correctamente y no descartar ninguno de ellos. El hecho de obviar algún indicio puede conllevar una negligencia médica.

¿Qué es la Negligencia Médica por sufrimiento fetal en partos?

Estamos ante una Negligencia Médica siempre que de la actuación negligente de los sanitarios se derive una lesión. No se dará el caso, por tanto, en los casos de fuerza mayor o de circunstancias imprevisibles o irreversibles.

Si los médicos no actuaron conforme a sus protocolos o las normas razonables de la profesión podremos exigir una indemnización al centro de salud. Para ello disponemos de diferentes herramientas jurídicas, que dependerán de la naturaleza del centro (pública o privada) y de las circunstancias concurrentes en el caso.

Será necesario hacer un estudio previo, encomendado a un perito médico. Este estudiará el caso para detectar si el equipo sanitario actuó con la diligencia debida o la lesión se debe a su negligencia.

En caso de encontrarnos ante una Negligencia Médica podremos reclamar una indemnización, que nos ayudará a costear los gastos derivados del delicado estado de salud del infante y a garantizarle un nivel de vida adecuado.

Estas reclamaciones son extremadamente técnicas, por lo que no podemos sino recomendar la consulta con especialistas. En nuestro despacho llevamos más de 20 años centrados en este tipo de asuntos, así que recomendamos el contacto con nosotros ante un caso de sufrimiento fetal en partos.

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